Todas las personas que han caminado en la luna han comido pollo. ¿Podríamos concluir que comer pollo te lleva a caminar en la luna? O considera este otro ejemplo: un gallo canta todos los días antes de que salga el sol. ¿El gallo hace que salga el sol? La respuesta a ambas preguntas es un claro “obviamente no”. Sin embargo, el razonamiento detrás de esto —”evento B ocurrió después de evento A, por lo tanto el evento A fue causado por el evento B”— es exactamente la lógica que usamos todo el tiempo sin darnos cuenta. Esta falacia lógica informal tiene nombre oficial y en latín: post hoc ergo propter hoc, que significa “después de esto, por lo tanto a causa de esto”.
¿Qué es la falacia post hoc ergo propter ho?
La falacia post hoc ergo propter hoc ocurre cuando asumimos que, porque una cosa sucedió antes que otra, la primera causó a la segunda. Es uno de los errores de razonamiento más comunes y más difíciles de detectar, precisamente porque a veces la secuencia temporal sí refleja una relación causal real. El problema es cuando la asumimos sin verificarla.
En términos generales, no podemos asumir que el hecho de que dos cosas sucedan (es decir, que estén relacionadas), quiere decir que una fue causada por la otra. No debemos confundir correlación, con causalidad.
Ejemplos cotidianos
- “Me puse esta playera el día que ganó mi equipo. Desde entonces la uso en todos los partidos”. Este tipo de supersticiones asumen que existe algún tipo de conexión mágica entre el hecho de usar una ropa en específico y el resultado de un partido deportivo. ¿Te parece muy razonable esa conexión?
- “Empecé a tomar vitamina C y a los tres días ya me sentía mejor de la gripa.” ¿En realidad fue la vitamina C? ¿O tres o cuatro días es el tiempo regular en el que un resfriado común desaparece. Sobre todo cuando ya sabemos que la vitamina C no cura el resfriado común (ni lo previene).
- “Desde que legalizaron el matrimonio igualitario, ha habido más desastres naturales”. ¿Te parece razonable que estos dos eventos tengan una relación causal?
El tercero puede sonar absurdo, pero variaciones de ese argumento aparecen constantemente en discursos políticos y religiosos. La cercanía temporal de dos eventos es suficiente para que el cerebro construya una narrativa causal, aunque no exista. Como personas con pensamiento crítico, nuestra labor es cuestionar precisamente esa narrativas y “atajos” que nuestra mente percibe.
Por qué es tan difícil de detectar
El cerebro humano es una máquina narrativa. Constantemente busca causas para los efectos que observa, porque entender las causas nos ayuda a predecir y controlar el mundo. Esta capacidad es enormemente útil, pero también nos hace vulnerables al post hoc: preferimos tener una causa —aunque sea falsa— a no tener ninguna.
Esto explica en parte por qué las supersticiones son tan resistentes. Si un jugador de béisbol se rasca la nariz antes de un jonrón, y luego lo hace otra vez en el siguiente turno y anota, el cerebro registra la secuencia y construye una regla. Que los miles de veces que se rascó sin anotar no se recuerden con la misma claridad es, como ya sabemos, el sesgo de confirmación haciendo otra vez de las suyas.
Post hoc en los medios y la publicidad
La publicidad explota esta falacia de manera sistemática. “Desde que uso este shampoo, mi cabello brilla más”. “Tomé esta pastilla y al día siguiente me sentí con más energía”. Los testimonios personales son el formato favorito del post hoc porque son difíciles de refutar: esa persona sí vivió esa experiencia en esa secuencia. Lo que no podemos saber, sin un estudio controlado, es si el producto tuvo algo que ver.
En el periodismo, el post hoc aparece cuando se reportan correlaciones estadísticas como si fueran relaciones causales. “Los países que consumen más chocolate tienen más ganadores del Nobel” es un dato real… y completamente irrelevante. Lo que comparten ambas variables es probablemente un tercer factor: el nivel de desarrollo económico.
Cómo protegerte
Cuando detectes una relación “A ocurrió, luego B ocurrió”, hazte estas preguntas:
- ¿Hay una explicación biológica, física o social plausible de cómo A podría causar B?
- ¿Podría haber un tercer factor que cause tanto A como B de forma independiente?
- ¿Se ha verificado esta relación en estudios controlados, donde se compara con grupos donde A no ocurrió?
La falacia post hoc no va a desaparecer de tu radar de golpe, pero una vez que la conoces por su nombre, empiezas a verla en todos lados: en los testimonios de productos milagro, en los argumentos políticos, en las supersticiones familiares y, si eres honesto, en tu propio pensamiento.