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No culpes a la luna, ¿o sí?

La luna siempre ha sido un punto de fascinación para los humanos. Y, ¿cómo no? Un gran círculo en el cielo que brilla por las noches y a veces cambia de forma fascinaría a cualquiera. La hemos adorado como diosa, la hemos usado para medir el tiempo, para navegar, para planear cosechas y, claro, para culparla de explosiones de emoción, locuras y crímenes. En muchas culturas latinoamericanas la influencia lunar es parte del sentido común cotidiano: no te cortes el pelo en luna menguante, no plantes en luna nueva, cuidado con salir de noche en luna llena… De alguna forma u otra, todxs hemos escuchado que la luna tiene un efecto sobre nuestras emociones. Incluso la palabra “lunático” viene del latín luna, porque se creía que la luna llena provocaba estados de demencia temporal.

Hoy, millones de personas siguen convencidas de que la luna afecta su humor, su sueño, su cuerpo y hasta su suerte. Los hospitales, dicen enfermeras y médicos en todo el mundo, se llenan más en luna llena. Los crímenes aumentan. Los partos se aceleran. ¿Hay algo de verdad en todo esto?

Lo que dice la evidencia real

Lo que la luna sí hace: las mareas

La luna ejerce una fuerza gravitacional real y medible sobre la Tierra. Esa fuerza es la responsable de las mareas oceánicas: el agua sube y baja en ciclos vinculados al movimiento lunar. Eso es física real, bien comprendida y no está en disputa.

El argumento popular dice: “Si la luna mueve los océanos, ¿por qué no va a afectar el cuerpo humano, que es 60% agua?” Es una analogía intuitiva y entendible, pero para desmenuzarla, primero tenemos que aprender un poco de física básica.

Cuando decimos que la luna afecta las mareas, ¿a qué nos referimos exactamente? Estamos hablando de gravedad. La cual, en su definición más básica, es “una fuerza natural invisible que atrae entre sí a los cuerpos que poseen masa”. La masa de la luna atrae a la masa del océano. Entonces, si lo piensas, el efecto que tiene la luna sobre el océano no tiene que ver con el agua en sí, es decir, lo que está siendo atraído a la luna no es el agua. Sino la gran cantidad de agua que hay. En este caso, toda esa agua está actuando como un solo cuerpo, un solo cuerpo que está compuesto de agua.

Y como el agua no está fija a la tierra, cuando la luna se acerca un poquito más, su fuerza grativacional es suficiente para elevar esa gran masa de agua. Entonces piénsalo, aunque tú estuvieras hecha 100% de agua, ¿tu masa total sería mayor o menor a la de tu casa o la de un árbol o de tu coche? No hay duda: la fuerza gravitacional que ejerce la luna sobre ti es irrelevante. La diferencia gravitacional de la luna entre la cabeza y los pies de una persona es absolutamente insignificante, mucho menor que la gravedad que ejerce sobre ti una mochila llena de libros o la persona sentada a tu lado.

Y, en todo caso, las personas que dan este argumento para justificar los efectos de la luna sobre nosotros no están justificando un efecto de gravedad. El argumento que dan no es: “los humanos pesamos menos cuando hay luna llena”, lo cual tendría un poquito más de sentido. El argumento es: debido a que la luna ejerce una fuerza sobre las mareas, la luna también ejerce un efecto emocional sobre los humanos. ¿Qué tienen que ver las emociones en todo esto?

Ok, dirán los creyentes, a lo mejor no es por la gravedad, pero definitivamente hay algo que provoca la luna. Sobre todo la luna llena. Muy bien, exploremos.

¿Qué es la luna llena y cuáles son sus efectos?

Nos referimos a “luna llena”, cuando podemos ver desde la Tierra la cara completa de la luna. Desde aquí, se ve como un círculo enorme. En estas ocasiones lo que está sucediendo es que no hay nada obstruyendo los rayos del sol y éste ilumina completamente la luna. Nosotros lo que vemos, desde nuestro punto de vista, es la luna iluminada por el sol. Pero, como sabemos, la tierra y la luna y todos los astros están en constante movimiento. Entonces hay momentos en los que los rayos del sol son tapados por una parte de la tierra y sólo alcanzan a iluminar un segmento de la luna. Por eso, en estos casos, el área de la luna que vemos tiene una forma circular: la tierra, que es redonda, está proyectando su sombra sobre la luna. Y esa parte en sombra no la vemos, porque no hay luz alumbrándola.

Imagen: Somos Cosmos, en Facebook

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre una luna llena y luna no llena? La cantidad de luz de sol que le está pegando. Nada más. La luna sigue ahí, sólo que no la podemos ver.

Viéndolo así, la única forma en la que el argumento “la forma de la luna tiene un efecto sobre nosotros” podría ser cierto, es si creyéramos que la luz del sol reflejada en una superficie tiene un efecto emocional sobre nosotros. (Ojo: la luz del sol por supuesto que puede tener un efecto emocional sobre nosotros, pero cuando decimos esto, nos referimos a luz de sol directa durante el día. La luz que refleja la luna es, comparativamente, insignificante).

Luna llena y comportamiento humano: ¿qué dicen los estudios?

Se han realizado docenas de estudios buscando correlación entre la luna llena y admisiones hospitalarias, comportamiento criminal, accidentes, nacimientos o episodios psiquiátricos. Los resultados son consistentes: no hay correlación estadísticamente significativa.

Una revisión publicada en Psychological Bulletin analizó 37 estudios sobre luna y comportamiento humano y concluyó que los efectos encontrados eran tan pequeños que podían atribuirse al azar. Cuando los estudios que sí encontraron correlación se analizan con más rigor, los efectos desaparecieron.

Entonces, ¿por qué tanta gente está convencida?

Aquí entran en juego varios fenómenos cognitivos que ya conocemos: el sesgo de confirmación hace que recordemos los eventos extraños que ocurrieron en luna llena y olvidemos los que ocurrieron en cualquier otra fase. El efecto de disponibilidad (o heurística de disponibilidad) nos hace pensar que algo es más común de lo que es porque lo recordamos fácilmente.

¿Qué te parece más razonable? ¿Que exista una fuerza que nadie ha podido encontrar y que a veces funciona y a veces no… o que tu mente te esté jugando trucos?

Además, la luna llena casi siempre la vemos sólo de noche. En la noche, como está oscuro, es más probable que tengas un accidente o que un maleante aproveche la oscuridad para hacer de las suyas.

Luna y agricultura

El calendario lunar para la siembra es una práctica antiquísima con raíces en muchas culturas. Los estudios científicos controlados no han encontrado evidencia de que la fase lunar afecte el crecimiento de las plantas de manera significativa. Sin embargo, algunos agricultores tradicionales argumentan que sus resultados hablan por sí solos. Este es un caso donde la evidencia anecdótica y la tradición cultural chocan con la metodología científica, y donde el debate sigue abierto en términos de si hay mecanismos no explorados —como efectos sobre la humedad del suelo— que podrían tener algo de influencia marginal.


¿La luna tiene un efecto sobre los humanos?

Ejercicio mental: imaginemos que sí

Lo que sigue contradice la física conocida. Es un experimento de imaginación.

Supongamos que la luna sí tiene un efecto directo y poderoso sobre la mente y el cuerpo humano, más allá de la gravedad medible. Para que eso fuera posible, tendría que existir algún tipo de fuerza o radiación desconocida que la luna emite o refleja de manera diferente según su fase, y que el cuerpo humano es capaz de detectar.

Esa fuerza tendría que ser extraordinariamente selectiva: afectar al cerebro humano pero no, digamos, a otros mamíferos de tamaño similar. Tendría que atravesar paredes, nubes y techos —porque la gente que duerme bajo techo también reporta efectos—, pero no tendría que dejar ninguna huella en ningún instrumento de medición que hayamos construido.

Lo más curioso es que, si la luna tuviera ese poder, esperaríamos que los efectos variaran según la distancia de la luna a la Tierra —que cambia significativamente a lo largo del año—, y que fueran más fuertes en los polos que en el ecuador por cuestiones de ángulo. No hay ningún patrón así documentado.

Aun así, hay algo innegable: la luna llena es hermosa, ilumina la noche como ninguna otra cosa en el cielo, y el hecho de que la hayamos llenado de significado durante toda nuestra historia dice algo muy poderoso sobre quiénes somos como especie. Que no tenga poderes mágicos no la hace menos maravillosa.

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